jueves, 16 de febrero de 2012

JOYAS LINDAS

Las joyas siempre han sido el regalo perfecto. Para conseguir que las piezas de joyería conserven su belleza original y puedan seguir luciéndose durante años, es fundamental cuidarlas adecuadamente. responsable de recuerda algunos consejos para mantenerlas siempre perfectas.
La plata y el oro
La plata es uno de los metales que más se ensucia con el paso del tiempo, por eso es fundamental ser constante con su limpieza. Si se quiere limpiar de forma rápida, se puede usar un trapo húmedo con agua, sin embargo, para lustrarla más a fondo, lo mejor es un líquido especial llamado Silver Jewellery Bath. Basta con sumergir las piezas de plata en este producto, meterlas después en otro recipiente de agua y dejarlas secar.
El oro y el platino deben lavarse con jabón, agua y asegurarse de secarlos a fondo con un paño suave. Si están muy opacos, mejor utilizar un limpia metal comercial, con pasta o con un paño removedor de lustre. El oro blanco pierde su color gradualmente, por lo que cada dos o cinco años, según el uso que se le dé, deberá llevarse a una joyería para que le den una nueva capa de rodio.
Las perlas
Hay que tener especial cuidado con las perlas, ya que al ser un elemento orgánico puede verse perjudicado por cualquier tipo de producto químico. Nunca hay que echarse perfume con ellas puestas, podrían ponerse amarillas. Nunca lleves perlas a la playa puesto que el agua salada, la arena y las cremas pueden estropearlas. Para limpiarlas lo mejor es un pañuelo húmedo, sin jabón. A la hora guardarlas hay que meterlas en un paño donde no rocen con otras joyas u objetos y algún vasito con agua para que mantengan la humedad.
Las gemas
Mucha gente piensa que los diamantes pierden su brillo con el paso del tiempo, sin embargo, se trata de un problema de limpieza. Esta gema pierde todas sus cualidades gemológicas cuando al traspasar la luz no consigue refractar en todas las facetas de la talla diamante. Es recomendable lavarlos cada cierto tiempo con un poco de jabón disuelto en agua y un cepillo de dientes.
En cuanto al resto de gemas, se puede usar el mismo procedimiento, salvo con las esmeraldas. Esta, es la piedra preciosa más delicada que existe, su dureza es inferior a la del resto y eso la convierte en una pieza extremadamente frágil. Al igual que con las perlas, se recomienda limpiarlas con un paño húmedo.

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